El Castro de Vigo es uno de los montes urbanos referente en número de visitas tanto por parte de turistas como de residentes de la ciudad, ya que alberga los mejores miradores tanto al casco urbano como a parte de la Ría de Vigo y península del Morrazo; además de contar con una amplia zona verde donde hacer deporte o simplemente descansar y pasear.
En la parte alta de esta colina se ubica una fortaleza defensiva con varios recintos bien diferenciados, que sirvieron de refugio a la población en varias ocasiones como os detallo en el post que le he dedicado en el blog, y que puedes leer siguiendo este enlace
Nos tenemos que remontar siglos atrás para comprender que este punto es considerado como el origen de la ciudad de Vigo, ya que en él hubo un poblado castreño fortificado habitado aproximadamente entre los siglos II a. C., momentos avanzados de la Edad de Hierro, y III d. C., ya bajo el dominio romano, llegando a convertirse en un importante centro político y económico.
Se sabe que sus últimos habitantes se trasladaron por voluntad propia hacia el Areal en la parte baja de la ciudad, donde surgiría otro Vicus (barrio) más cerca del mar y por tanto del comercio marítimo.
Éste no era el único castro que hubo en Vigo, ya que están documentados también el de Castro Castriño, La Guía, punta do Muíño do Vento o el de Toralla como algunos ejemplos.
Este monte se ha sometido a numerosas remodelaciones como consecuencia del urbanismo durante décadas, por ello la única parte que se conserva del poblado es la ladera oeste de la colina que se ha excavado parcialmente, permitiendo recuperar una veintena de construcciones y numerosas estructuras excavadas en la roca correspondientes a canales, pías, agujeros de postes, etc.
Estos restos arqueológicos son sólo una pequeña parte del Oppidum de Vigo, un gran castro que ocuparía buena parte del monte sobre el que se emplaza.
El poblado llegó a ocupar unas 10 hectáreas aproximadas, ya que no se conocen sus límites exactos al no conservarse restos de murallas defensivas o fosos perimetrales de acceso al mismo.
El descubrimiento oficial del yacimiento se produjo en 1928 durante una plantación forestal; pero ya había un cuaderno documentándolo del arqueólogo portugués Martíns Sarmento de 1880, que no sería publicado hasta 1956. Numerosas personalidades relevantes de la cultura gallega visitaron el lugar, como López Cuevillas, Losada Diéguez, Filgueira Valverde o Castelao.
En el año 1929 se realizaría la primera excavación por parte del arqueólogo alemán Hugo Obermaier, pero no sería hasta la que se realizó en 1952 por parte del cronista y arqueólogo gallego Xosé María Álvarez Blázquez, cuando se encontraron hallazgos significativos que siguieron investigándose hasta los años 70 del pasado siglo XX. La calle en la que se ubica el yacimiento lleva su nombre.
En los años 80 Hidalgo Cuñarro dirigió otra intervención y en el año 2009 se vuelve a excavar e intervenir, realizándose la musealización y recreación de las viviendas castreñas que vemos actualmente en el 2010, en cuyo interior se pueden ver también objetos utilizados en aquella época por sus habitantes.
El recinto permanece cerrado con una verja metálica para su protección, y mediante pasarelas de madera y paneles informativos, vamos recorriendo el pequeño tramo excavado, pero con un gran contenido relevante para la historia de Vigo.
Podemos ver una vivienda circular techada con cubierta vegetal de paja de centeno con una antesala o vestíbulo que en algunos castros la podemos ver descubierta como en Santa Trega.
Otra construcción más pequeña como ejemplo, es la destinada a almacén con una entrada más elevada y sin huecos para la luz.
La última reconstrucción es de planta cuadrangular con cubierta de teja cerámica, que ya dataría de la época romana.
La recreación de las viviendas está muy conseguida dando una sensación de realismo en todo momento, tanto por los materiales utilizados, como por los utensilios que veremos en su interior, como ánforas, cestos, conchas, restos de animales, un telar, una cocina...
Por restos encontrados se sabe de la existencia de talleres comunitarios, de intercambio de piezas derivadas del comercio marítimo, de los animales que tenían para la alimentación o para comercio, como la lana de las ovejas.
En la parte alta del yacimiento se pueden ver varias canalizaciones de agua realizadas en la misma roca con puntos para el almacenaje, las cuales se cree que pertenecían a alguna industria manufacturera de curtido, tratamiento de fibras vegetales, minerales, salazón de pescado...
Una construcción de planta alargada, cuyo interior estaba dividido en varias estancias, nos recuerda a una sauna castrexa, y a ella van dirigidos algunos de estos canales.
🎫 Te recomiendo la visita guiada ofrecida por el departamento de Patrimonio del Concello de Vigo
⌚Horario de invierno (octubre - abril): De martes a viernes: de 11 a 13 h. Sábados de 16 a 18 horas.
Horario de verano (mayo - septiembre): De martes a viernes: de 11 a 13 h. Sábados de 17 a 19 horas.
🧭 Localización
📌Otra visita que os recomiendo es a Salinae, unas salinas romanas recuperadas en la calle Rosalía de Castro.
📌 Aprovecha para visitar otro yacimiento como el de romana Villa de Toralla
















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