Monasterio cisterciense de Ferreira de Pantón


Formando parte de la Ruta del Románico de Pantón y enclavado en la Ribeira Sacra lucense tenemos esta joya que no nos podíamos perder en nuestra visita a la zona. También se le conoce como Monasterio de San Salvador y de las Madres Bernardas de Ferreira de Pantón, y es el único de toda la Ribeira Sacra que nunca fue abandonado a pesar de la desamortización de Mendizábal.
En su origen perteneció a la orden benedictina y fue incorporado al Císter en 1175, y siempre estuvo reservado a mujeres.




El recinto está rodeado por una muralla en la que destaca la puerta de entrada del s. XVIII sobre la que se encuentra un escudo de la Orden del Císter de Castilla
Ya dentro del recinto podemos distinguir tres partes diferenciadas, la fachada principal tienen dos cuerpos con una torre y adosado a éste está el espacio conocido como "de las donas" ya que son las antiguas celdas de las religiosas nobles, que destacan 8 chimeneas en sus tejados, que corresponden a las celdas que cada monja tenía.

Las Madres Bernardas que lo habitan en la actualidad son de clausura, por lo que para visitarlo debemos ceñirnos a su horario de 11 a 13 y de 16 a 18 horas llamando al timbre nos atenderá una amable monja y aparte de enseñarnos el claustro y la iglesia nos mostrará unos riquísimos dulces hechos por ellas que tienen a la venta.

Accedemos al claustro que se  construyó en el siglo XV,  es de planta rectangular con arcos de medio punto en granito y en el podemos ver el sepulcro de la condesa de Fronilde, que fue una de las fundadoras de la vida monástica y renunció a todos los placeres de la época haciéndose monja e ingresando en él durante el s. II.
El monasterio posee una pequeña hospedería remodelada a finales del siglo XX destinada a personas que buscan un lugar diferente para el retiro o el estudio.

Formando ángulo recto con el resto del edificio se sitúa la iglesia que fue construida a mediados del S. XII, aunque desconocemos si construida sobre algún templo anterior, es de planta rectangular de una sola nave y con ábside semicircular.
Un original artesonado de madera del siglo XVI cubre el techo de la nave principal. Destaca también la imagen de un Cristo crucificado del s. XVII en madera policromada, que formaba parte de uno de los antiguos retablos barrocos, y 2 interesantes sarcófagos de D. Diego de Lemos, y su hijo D. Lope de Lemos, condes de Amarante.
Vemos también una pequeña capilla separada con unas rejas de construcción más moderna por la que acceden las monjas de clausura.
En el año 1975 se descubrió tapiada en una de las ventanas, una imagen de madera policromada de la Virgen con el Niño Jesús en su regazo, y es en éste mismo año cuando es declarado Monumento Nacional.



Cómo llegar:



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