Fábrica de "La Artística" de Vigo, más patrimonio industrial en el abandono


Otra ejemplo del patrimonio industrial vigués que fue referente a principios del siglo XX, hoy sumida en el más triste de los abandonos y en el que las gaviotas, la vegetación y algún que otro okupa buscan refugio.

En sus instalaciones de la Calle Tomás Alonso en el 2009 se trasladaría la Policía Nacional mientras se realizaban las obras de la nueva Comisaría de la calle López Mora y permanecerían allí durante 3 años usando los patios y la parte nueva de oficinas.

Desde entonces el deterioro de las instalaciones va en aumento día a día, produciéndose varios incendios importantes como el del año 2017 que obligó a desalojar un colegio cercano por el humo.

Parte de la fachada y del tejado se cayeron en el año 2014 produciendo daños importantes en los edificios colindantes.


Para conocer un poco el pasado de estas instalaciones vamos a recordar la figura de Eugenio Fadrique, un empresario innovador en la fabricación de envases para conservas de pescado que sería el fundador de la empresa que nos ocupa: La Artística de Vigo,  pero también presidió la Cámara de Comercio durante más de quince años, fue presidente de Zona Franca, directivo de la Casa de Caridad, ejerció como consejero de Fenosa y del Banco de Vigo, y fue representante de la Asociación Metalgráfica Española.


Siendo el mayor de 4 hermanos, muy joven se desplaza a A Coruña para trabajar en la factoría propiedad de Germán Suárez y Salgado.

Esta sociedad se dedicaba a la fabricación de envases metálicos para conservas en general y a la litografía en color de las latas de conservas, por lo que es aquí donde Fadrique aprende el oficio y se traslada definitivamente a Vigo en 1906 cuando se crea la sociedad Germán Suárez, Salgado y Fadrique siendo este último el administrador.





La hojalata era una materia prima escasa y cara en España en el siglo XIX que se importaba de Francia, Inglaterra y Alemania  a través del puerto de Vigo, desde donde se transportaba a la fábrica en camiones donde era impresa y barnizada.

En 1890 los vigueses se echaron a la calle bajo el lema "Justicia para la admisión temporal de la hojalata y el estaño", como protesta ya que las fábricas tuvieron que detener su producción debido a que el gobierno les prohibió la importación de hojalata desde Inglaterra, obligándolas a comprarla directamente de las fábricas del norte de España. Pero éstas no podían satisfacer la gran demanda.

En 1910 la sociedad pasa a llamarse Hermanos Suárez, Salgado y Fadrique y la razón social será "La Artística Manufacturas de Hoja de Lata, S.A.", continuando Eugenio Fadrique como administrador y gerente.

Se amplía la sección de envases con nueva maquinaria y una una nueva división de cierres de goma para el cierre de las latas.



Pero en 1914 estalla la Primera Guerra Mundial, echo que provocó un gran aumento de producción en el sector debido a la demanda mundial. Esto se tradujo en mejores fábricas y más modernas.
En La Artística la división de gomas al final de la guerra ya daba grandes beneficios, creándose un nuevo taller de fabricación de máquinas para la propia fábrica y otras del sector conservero, como  sertidoras, estañadoras o engomadoras entre otras.

Esta nueva empresa se llamaría Talleres Mecánicos Alonarti, S.A. que comienza su andadura en 1921.
A principios de los años 30 la demanda de envases era muy importante no solo para la conserva, sino también para la industria farmacéutica, dotando por ello a las empresas con maquinaria nueva.


Durante la Guerra Civil española, las fábricas metalúrgicas fueron intervenidas para la fabricación de material de guerra, lo que afectó también a La Artística que empezaría a producir granadas Lafitte.
En esta época Massó y La Artística compartían directivos.


Se trabajaba sin descanso día y noche con trabajadores repartidos en turnos, por lo que se crea en la fábrica una cantina y un economato para los trabajadores que incluso tenía moneda propia,  y una casa-cuna atendida por una enfermera y auxiliares para el cuidado de los hijos pequeños de las empleadas.

En este periodo se vieron obligados a cambiar de proveedores de materias primas, por lo que la hojalata se importaba de Alemania, y el caucho para los anillos sería a través de Oporto.

No sería hasta los años 50 cuando la economía comience a resurgir, y Eugenio Fadrique ya edad avanzada, dejaría la empresa a cargo de su hijo.


En los Talleres Mecánicos Alonarti se consiguió producir maquinaria propia para la aplicación de esta nueva técnica de sellado de latas y en 1950 pudo ser presentada la primera máquina engomadora de La Artistíca-Alonarti que engomaba 60 latas al minuto.

Otro vuelco en la economía se produjo en 1959 cuando España se abre mercado hacia el exterior y llega capital extranjero.

En estas mismas instalaciones se fabricarían después envases de tubos de aluminio para pomadas bajo el nombre de Alonarti envases.

En la década de los 70 se renueva maquinaria, se desarrollan nuevos tipos de goma líquida, y se hace un contrato con la empresa Carnaud-Vigo que ya era fabricante de envases ubicada en Coruxo. Esta nueva fusión llevaría el nombre de Artiscar, S.A. 


Esta empresa permaneció en los terrenos de la Calle Tomás Alonso como empresa familiar hasta 1994,  fecha en que es adquirida  por la multinacional alemana "Altana" y se trasladó al Polígono de A Granxa en Porriño donde siguen trabajando en la actualidad bajo el nombre de Actega Artística, S.A. de capital alemán desde el año 2004, con clientes como Coca-Cola, Nestlé o Heineken, empresa dedicada a la fabricación de compuestos químicos sellantes para envases tras haber adquirido el grupo la división de La Artística Productos Químicos, S.A. Desde el año 2006 se han introducido en el mercado de latas para bebidas de la mano de la alemana Schmalbach.

La Artística de Vigo compite en un segmento en el que su rival directo y prácticamente único es una multinacional estadounidense, la química W. R. Grace, dedicada a la fabricación de compuestos sellantes para latas de conserva llamada "goma líquida". Recordemos que La Artística supuso un punto de inflexión para la industria conservera al iniciar la fabricación de estas juntas de caucho para su cierre, ya que antes se soldaban con estaño a mano.

Aquí os dejo unas fotos del estado actual (año 2018) de las instalaciones, lamentable!


Un interesante documental para ver:




Fuente: "25 Empresas del Vigo de siempre". Ed. Cardeñoso.

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