La aldea de Margaride pertenece a la parroquia de Quintá de Lor, en el municipio de Quiroga, en Lugo. Está a orillas del río Lor que le da nombre, poco antes de su desembocadura en el Sil. Allí podemos ver restos de actividad minera romana, que en busca de oro, se instalaron por estas tierras desenvolviendo una importante actividad extractiva que se refleja en los abundantes yacimientos arqueológicos, como son las minas de A Toca, Torubio, Millares, Rendar, Barxa, Margaride (O Medo), o el Túnel-acueducto de Romear.
Esta Mina de O Medo, fue explotada a cielo abierto durante el siglo I d.C., con una longitud de más de 400 metros y una anchura que varía desde los 40 a los 100 metros; encontrándose buena parte de ella en el mismo pueblo de Margaride.
Al final de las casas del pueblo se puede ver un talud de arcilla con seis galerías excavadas con una boca bastante alta, llegando a los dos o tres metros de altura. Se ve que luego fueron aprovechadas por los vecinos como bodegas y almacén de aperos de labranza.
El método de extracción utilizado por los romanos es la técnica de ruina montium (ruina de montes), desviando agua hacia estas galerías excavadas en la tierra para hacer colapsar la montaña y liberar el oro.
La zona es pequeña y se ve rápido. Justo enfrente hay una cabaña tipo celta y varios símbolos que también verás por el camino, y es que aquí se hace una fiesta anual de esta tipología que reúne mucha gente.
Verás también carteles indicando el inicio de la "Ruta cultural del oro y del Camino Real - Complejo aurífero do Medo - PR-G 141", senda de 16 kilómetros en total que comienza y termina en el pueblo de Margaride, pasando por la aldea de Covas, Castro Dares hasta encontrar el trazado del Camino Real o Camino de Invierno, siguiendo por la aldea de Río Maior, Capilla de los Remedios y Ponte do Rigueiro.
El sistema de explotación empleado en las minas de este tipo consistía en excavar primero la parte inferior de una pared rocosa, luego sobre ese cortado rocoso se le aplicaba fuego y, a veces, vinagre para que la roca se rompiera y seguidamente se lanzaba agua transportada por los canales, acabando de arrancar las rocas y trasladando los materiales a la parte inferior de la mina hasta el canal de lavado.
La captación de agua para esta explotación de O Medo se realizaba en la cabecera del reguero de la Conchousa, lugar donde se encuentra el depósito de distribución.
Para la construcción de estas galerías se empleaban picos de hierro y se alumbraban con lucernas de aceite.






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